LA LOMBRIZ & EL BICHO BOLITA

bicho bolita y lombriz  hablando en un monte al atardecer.
collage by Kranea

Era una tarde húmeda en el monte, luego de una típica tormenta de verano donde pequeños chubascos cayeron como baldazos de agua durante aquel día. Los insectos comienzan a asomarse entre las cortezas, ramas caídas y hojas secas. La tormenta se había ido el sol volvía a colarse entre el follaje de los arboles nuevamente. Los pájaros anuncian el fin de la tormenta. 

Todo era felicidad hasta que la lombriz, simpática, susceptible y frágil asomó por debajo de una hoja seca como quien se despereza luego de una gran siesta. Es hora de ponerse a trabajar y entonces ella comienza su marcha en busca de comida. Encuentra al pie de un infinito eucalipto un viejo hongo en descomposición, materia orgánica que significa alimento para ella, cuando se acerca la lombriz descubre que no es está sola. Percibe movimientos cerca de ella, y al no poder ver temió lo peor. Podría ser alguno de sus depredadores, el gran hornero o el pintoresco zorzal, o quizás una enorme paloma montera hambrienta pero no. Su encuentro fue con un pequeño y desagradable conocido; el bicho bolita.

Es parasito, fuerte, temeroso y egoísta el bicho bolita. Un pequeño no muy querido en el monte ya que para alimentarse va matando todo lo que se encuentra a su paso. Esa tarde la lombriz al verlo decidió no escabullirse rápidamente como lo hace cada vez que algún depredador se encuentra cerca, y eligió hablar con el bicho.

Muchos de los insectos en aquel lugar huían cada vez que el bicho bolita aparecía, quizás por su mala fama, quizás por los rumores que corrían. Algunos creían que si intentaban acercarse a el, el bicho bolita, los atacaría y se alimentaria de ellos, una escena de terror.

La lombriz haciendo gala de su simpatía y tomada por una extraña valentía se le acercó.
- Pst! Pst! Hey hola, como estas, yo soy lombriz por si no me conoces, vos sos bicho bolita verdad?
- Si. Respondió con soberbia mientras se encontraba alimentándose de un joven helecho en crecimiento y poniendo fin a la vitalidad de esta planta. Quizás con suerte luego del paso del bicho consiga las fuerzas para rebrotar.

La charla se hizo larga, bueno la lombriz la hizo larga. El bicho solo se limitaba a decir si y no. El sol que luego de la lluvia se había colado entre los arboles había comenzando a enrojecer el cielo. Luego de las tormentas cuando llega la tarde el sol siempre tiñe de fuego el cielo. 

El silencio es profundo hasta la llegada de las bandadas. Tordos y cotorras parecen  competir por quien hace más bochinche. Toman las copas de los arboles y busca cada uno su rama. Alla arriba pareciera que están en un gran coctel meta charla y charla hasta que el sol se pierde en el horizonte. El día llegó a su fin, de a poco se van a ir durmiendo y dejaran la la charla para el próximo día.

En el suelo se vive distinto hay un recambio de insectos y animalitos. Los diurnos se vuelve a guarecer, es el turno de los nocturnos que salen cada vez que la luna baña de azul el monte. Mientras tanto bajo aquel gran eucalipto la lombriz insistente continua su interrogatorio.
- Nunca te pusiste a pensar que los seres de los que te alimentas, también quieren vivir al igual que vos?
Insiste
- Sabias que muchos insectos te tienen miedo? Te gusta que te teman?
A lo que el bicho respondió ya aturdido entre las preguntas de la lombriz y el bochinche de los pájaros que gracias a dios ya se han puesto a dormir.
- No entiendo por que me hablas. Para comenzar nadie te preguntó y para finalizar... así soy yo.

El bicho deja atrás a la lombriz y sigue su curso. La lombriz no se queda conforme con la respuesta y lo sigue y decide hacer un último intento. Ya su coraje empezó a desaparecer junto con la luz del día. En aquellas horas podrían aparecer criaturas de las que se conocen cuentos y fabulas, que son muy peligrosas. Es por eso las lombrices duermen bajo tierra de noche. Pero en su interior ella sabe que ese monstro de caparazón gris al que muchos le temen no es peligroso.

- A muchos de mis amigos les gustaría ser tus amigos, queres que te los presente? Ah! y con respecto a las plantas, sabias que te podes alimentar de ellas sin matarlas?
A lo que el bicho le responde manteniéndose distante pero pensando en lo raro de las preguntas que la lombriz le acaba de hacer.
- Que decís? los insectos siempre me tendrán miedo, huyen cuando me ven creen que yo no me doy cuenta. Estoy acostumbrado a estar solo, y mi padre me enseño a alimentarme de las plantas.
- Mis amigos y yo nos ayudamos y también lo hacemos con las plantas, y eso hace que el monto sea cada vez más lindo. Si te digo que tu alimento podes encontrarlo debajo de una planta en proceso de descomposición me creerías?

Los sonidos de la noche son distintos el clima es mas fresco y espeso y el coraje de la lombriz ya casi se extingue por completo.
El bicho solo la escucha sin emitir respuesta y pensativo.
- Bueno es mejor que cada uno se refugie de la noche. Si te parece te propongo que mañana al atardecer justo antes de que el sol se apague voy a venir a este mismo lugar con uno de mis amigos para que se conozcan, aquí nos encontraras. Realmente fue un gusto conocerte. La lombriz se pierde entre hojas y ramas secas y el bicho continua su rastrillaje nocturno.

Al día siguiente, pequeñas gotas frías de rocío se deslizan sobre las verdes hojas hasta impactar sobre la tierra, este repiquetear del agua invita a los insectos a despertar en un nuevo día. Esta mañana la lombriz tendrá un arduo trabajo matinal... hablar con sus amigos y convencer a alguno de ir al encuentro con el bicho bolita. Lo logró con la langosta y la vaquita de San Antonio y allá salieron al encuentro.

Era la tarde y tal como lo había prometido, la lombriz, la langosta y la vaquita estaban allí. Otra vez el sol que desaparece y los tordos y cotorras que se apoderan del silencio y lo extinguen en 5 segundos. Sus amigos comienzan a impacientarse pero la lombriz ilusionada continua con esperanzas. La noche terminó por ganarle al día. Y alli estaban los tres la lombriz desilusionada y sus amigos muertos de miedo por lo que podría llegar a pasarles estando al descubierto a esas horas.
En eso una luciérnaga los sobrevuela. La lombriz rápidamente le pide ayuda para que la luciérnaga pueda guiarlos hasta un lugar seguro, los tres comienzan el camino guiados por la luciérnaga dejando atrás la ilusión, cuando en medio de la escuridad de pronto escuchan un ruido que los pone en alerta a los cuatro, entran en pánico. No se separan, miran hacia todos lados, la luciérnaga comienza a titilar con más frecuencia en busca de ayuda. 

Un charco de agua refleja a la luna y el reflejo proyecta una gran sombre. Una mulita experto depredador de insectos. La sombra proyectada de esa bestia con caparazón provocó el pánico en este grupo de aventureros nocturnos. Se encontraban contra una gran raíz, la lombriz podría escabullirse rápidamente pero no seria capaz de dejar a sus amigos alli, la baquita de san Antonio podría volar pero de noche no podría ver su rumbo al igual que la langosta. Todos ven como esa gran sombre se va acercando cuando de pronto de tras de un gran árbol
- Hola!
Era el bicho bolita, claro es como una especie de mulita muy pequeña, de hecho cuando este se quiere proteger al igual que la mulita se transforma en una bola de caparazón duro que hace que los depredadores no puedan atacarlo en muchos casos.

La ilusión de la lombriz volvió y de inmediato se acercó para presentarle a sus amigos.
- Creí que ya no vendrías.
- Vine porque me quede pensando en lo que dijiste y la verdad es que a veces no se si me gusta ser un solitario. 
- Bueno ahora vayamos juntos a refugiarnos de la noche, mañana será un nuevo día dijo la lombriz.
Y alli debajo de una corteza cubierta por hojas, como si fuesen capaz de una cebolla protectora se dispusieron a dormir. Esa noche por fin el bicho logró vencer su miedo hacia los otros bichos disfrazado de orgullo y su soledad. Y la lombriz valiente pudo hacer que un simple cuento de miedo se transforme en una linda historia de amistad.


02-2018
Joaquín A Justo

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